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Sobre la
medicina natural y tradicional
Carta
colegiada enviada al periódico Granma, órgano oficial del
Partido Comunista de Cuba.

...Algunas resultan muy
respetables y potencialmente útiles, como el estudio del
potencial terapéutico de las plantas cubanas. Otras tienen
tradición antigua, como la medicina tradicional china. Otras
son hipótesis inverosímiles y no comprobadas como la
homeopatía. Y algunas son presuntas “verdades reveladas” por
conducto divino, como la terapia floral.
(Mayo 2013).
Combatiendo la
anticiencia en la nueva Rusia
El académico Garry Abelev
de la Academia Rusa de Ciencias y una autoridad mundial en
la inmunoquímica del cáncer, (...) hizo énfasis en que
el mayor peligro para la ciencia
consistía en la expansión o conversión de la ideología y las
creencias populares en ciencia. (Febrero 2002).
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Resolución de rechazo a la homeopatía y las terapias
pseudocientíficas (Izq. Unida, España)
Muchas personas nos contaban que están cansadas de que se
relacione permanentemente a la izquierda con estas terapias
New Age. Muchos son conocedores de que estos supuestos
remedios no cuentan con evidencias sobre su eficacia y
defendían trazar una línea clara entre la ciencia y la
superchería, por lo que firmaron la resolución sin dudarlo.
(Dic. 2012).
Declaración de sociedades científicas cubanas sobre
la promoción del método científico
Las
sociedades
científicas
firmantes
sostenemos
que,
aunque
toda
persona
puede
utilizar
los
medios
que
estime
convenientes
para
mejorar
su
salud
y
bienestar,
las
instituciones
oficiales
sólo
deberían
patrocinar,
financiar,
invertir
recursos
del
estado
o respaldar
de
cualquier
forma
la
reproducción
a
escala
social
de
conocimientos,
conductas
y hábitos,
si y sólo
si,
se
hace
evidente
que
están
basados
en el método
científico. (Ene. 2012).
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Cómo se prueban los tratamientos (Organización
Mundial de la Salud)
Este
libro es importante para cualquier persona que esté
interesada en su propia salud o la de su familia, o
en las políticas de salud.
A menudo se ve a
los pacientes como receptores pasivos de la atención
de salud y no como participantes en ella. La tarea
concierne tanto al público lego en cuyo nombre se
practica la medicina y de cuyo bolsillo se paga a
los médicos, como a los propios médicos y a los
investigadores médicos. Si somos consumidores
pasivos de la medicina, nunca mejoraremos las normas
de su ejercicio.
Si
preferimos las respuestas simplistas, obtendremos
pseudociencia. Si no exigimos que los tratamientos
se sometan a pruebas rigurosas, recibiremos
tratamientos inútiles y a veces peligrosos junto con
lo que realmente funciona. (2010).
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